La obra más importante de Edurne Rivas y con la que lleva años trabajando es la serie “The queue”.

Una gran serie de personajes esperando en una fila. Una acción donde el tiempo se detiene y las poses se encadenan unas con otras, creando historias entre ellas, donde cada personaje tiene sentido en sí mismo y a su vez se complementa con los demás.

Edurne encuentra esos personajes en sus viajes, a través de la búsqueda incansable de personas que le transmitan “ese algo” que llame su atención, una persona peculiar, una vestimenta divertida o una pose evocadora, y lo hace a través de fotografías que saca en sus recorridos por ciudades de todo el mundo, y se sirve de ellos para la creación de sus personajes.

Existe una preferencia sustancial por el uso del lápiz grafito en sus obras, una mirada al dibujo primitivo, donde juega con la técnica y se adentra en unas texturas rugosas y de escalas de grises muy trabajadas creando su universo personal.

Edurne nos habla de las personas. De lo individual a lo global. De las diferencias existenciales del individuo, donde surge la creación de estereotipos, muy instaurada en la sociedad contemporánea actual. Una obra donde la recolección de personas lleva a una serie de personajes en un mundo globalizado.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A Edurne le interesa en su creación el instante concreto, detenido en el tiempo, de una serie de personajes. Considera que las colas de personas unifican en un momento y un lugar determinado a personas de muy diversas procedencias, creando vínculos entre ellas. La cola tiene una estrecha relación con el concepto espacio-tiempo: cada persona adquiere una consciencia de cada segundo que pasa y la propia cola se perpetúa en el tiempo. Los gestos espontáneos que surgen de esa espera y sus trazos y texturas dibujados son la base de su proyecto creativo. 
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